lunes, 5 de octubre de 2009

El sueño (por G)


Había pequeñas pistas de que Carla iba a ser diferente. Una de ellas es desde que la conocí, no pude evitar que se me parara la verga un montón de veces, en distintas situaciones. Los 27 eran una edad increible porque era lo suficientemente joven para tener erecciones todo el tiempo con solo pensar o imaginar unos segundos, muchas, prolongadas, pero además era lo suficientemente grande para sentir que una chica de 20 era una pendeja y eso me generaba más adrenalina. Hay que pensar que, de hecho, ella era menor de edad aún.


Cuando la besé en el sillón se me paró inmediatamente. Bah, en realidad ya la tenía dura desde un largo rato antes, pero besarla me puso como loco. Al empezar a acariciarla me sentía en el cielo, su cara y su pelo primero sus piernas por encima de la pollera inmediatamente despues, subiendo por la cintura hacia sus tetas perfectas. Ella solo respondía los besos y eventualmente me acariciaba la nuca. No hacía falta más; yo tenía suficiente calentura para ambos.
En el momento en que comencé a acariciarle las piernas pero por debajo de la pollera, ella me dijo que debía ir al baño y hacer una llamada, yo sabía que esa noche iba a ser especial. Llamó a la madre para decirle que se quedaba a dormir con la amiga, y volvió del baño con su perfume renovado y su pelo, que estuvo recogido todo el día, suelto, lo que la hacía más bella aún.
Creo que fue el sexo más tradicional y básico que tuve en mi vida, y creo que fue el mejor. Apenas si le hice unos segundos de sexo oral, bese sus pechos un largo rato, ella acariciaba mi espalda, mis brazos y solo me dio algunos besos en el pecho y en el cuello; para mí era más que suficiente. Cuando la penetré tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para no acabar, estaba absolutamente en medio del sueño del pibe. Partidos de futbol, canciones feas, y hasta la portera del edificio pasaron por mi cabeza para no hacer papelones y acabar a los dos segundos de ponerla. Afortunadamente mi resistencia fue inobjetable y tuvimos un sexo prolongado y maravilloso, pude esperar a que ella estuviera por acabar y hacerlo juntos.
Lo hicimos una vez más antes de dormirnos, y otra al levantarnos. Solo dormimos cuatro horas porque además ella tuvo que pasar por su casa a cambiarse de ropa, era su segundo día de trabajo y de ninguna manera podía aparecer conmigo y con la misma ropa que el día anterior.

4 comentarios:

© PaSioN dijo...

Geniales los relatos de tu amigo G.

un beso.

Amly dijo...

esos encuentros de trabajo son el que todo buscamos....
Te beso .....todo!

Luna dijo...

El sexo más tradicional??
Ese también es exquisito...
Pero nada como el hombre que se preocupa por terminar a la par de su pareja.

Buen Relato.

Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantadotr blog el tuyo. Un placer (nunca mejor dicho) pasarse por aquí.

saludos y un besazo!

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