lunes, 14 de septiembre de 2009

Cena y sillon (autor G )


Yo tenia 27 y ella solo 20, por lo que nunca hubiera pensado que el mismo día que nos conocimos íbamos a terminar en la cama. El paso del café a comer en mi departamento duró aproximadamente 3 horas, en ese interín le mostré la letra de la canción, como ya les conté (se llamaba "Tu Cara al Despertar" y decía un montón de cursilerías pero se ve que a ella le encantaron), hablamos un buen rato de mis actividades como músico y de algunas cosas que había escrito y jamás publicado. Hablamos de su ex novio, un chico medio loco y sumamente grande, no recuerdo cuanto me dijo que medía pero cuanto más hablaba de él, de su ferocidad, de sus descontroles, a mi me parecía más alto y más ancho. También hablamos de mi ex pareja, tópicos inevitables en una cita de reconocimiento. Le dije que me habían regalado un vino excelente y que no había tenido la oportunidad de probarlo, que me gustaba cocinar y toda esa macana como preámbulo para invitarla a cenar en casa. Aceptó pero me dijo que estaba a dieta, solo ensaladas y agua mineral con gas.No era tímida, claro, ni bien llegó se sacó los zapatos, me preguntó donde tenía la comida y me dijo que ella iba a hacer una buena ensalada para ambos, que si me parecía escaso, también podía cocinarme un bife o un cuarto de pollo, pero teniendo en cuenta que la primera imagen es fundamental, y que tenía ya algunos kilitos de más (pero menos que ahora), le dije que me conformaba con la ensalada. Se puso a lavar lechuga y yo busqué algo de música, empecé con John Coltrane y Johnny Hartman; cuando empezó a sonar el saxo de Trane me dijo "... que lindo..." y cuando el amigo Hartman empezó a cantar con su edulcorada voz, insistió "...¿que es ésto? me encanta, pensé que escuchabas solo rock..."La cena fue muy agradable, me esforzaba por parecer gracioso, ella festejaba cada una de mis salidas, cuando llamó a la madre para decirle que se quedaba a comer en casa de una amiga pensé que mis posibilidades de pasar la noche juntos habían desaparecido rapidamente. Después de la cena me puse serio por primera vez cuando me opuse a que lavara los platos, le dije que se acomodara en el sillón y que iba a preparar cafe. Cuando estabamos sentados en el sillón, todas las sensaciones que había tenido desde que la conocí, parecían potenciarse de forma indetenible; la belleza de su cara, su mirada, su sonrisa, su perfume (que jamas reconoceré) su pecho con esa musculosa ajustada que resaltaba sus formas perfectas por encima del tamaño, normal pero más que suficiente (ella siempre confesó 90, yo decía que entraban justito en mis manos). Tenía una cintura maravillosa y una cola imposible de describir, con una pollera blanca, al cuerpo y que nadie podía dejar de mirar y de tratar de encontrar alguna marca de bombacha o tanga, sin exito. El secreto era que su tanguita era muy chiquita y sumamente suave con bordes casi imperceptibles, por eso nadie podía verla pese a la insistencia de todos mis compañeros, y el resto de la Ciudad de Buenos Aires, por posar sus ojos en la blanca pollera.

Este relato me lo envió un amigo, espero que os guste, faltan aún unas cuantas partes.


8 comentarios:

© PaSioN dijo...

Muy buen relato dale la enorabuena a tu amigo

un beso

MansionAmateur dijo...

Me ha encantado tu post.Un besico amiga de tu amigo muaaaaaaaaaaaaaaa

diablillosexi dijo...

ola
un
relato
muy interesante
pero me kede a medias
donde esta lo k sige
chao
cuidate

arnand dijo...

estupendo.... a ver si podemos leer más!

Beso

Marco dijo...

A la espera del siguiente capitulo me quedo leyendo tu blog hacia tiempo, creo que no le visitaba

Un beso guapisima mia

Alecrin dijo...

A este paso Baby vas a tener que poner tasa de pernocta

Muy bueno el relato de tu amigo.
Si me atrevo puede ser que me anime a enviarte uno.

Saludos
J.

© PaSioN dijo...

Hola Baby, tienes un regalito en mi blog

espero la siguiente entrega, si no te lo quito

besos

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

que lindo baby...

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