
Sucedió un día cualquiera, en una hora cualquiera, en una ciudad cualquiera.
Pero ella no es una mujer cualquiera.
Ni él un hombre cualquiera.
Ella es su amante, y él, quien la desea.
Un coche parado en un punto acordado, un móvil, una llamada perdida.
Apenas dos minutos y su morena melena , balanceándose al ritmo
que le imprime el movimiento de su cuerpo ágil y dibujado, aparece por
la esquina.
Él la recorre de arriba abajo con la mirada mientras se acerca. Viste
discreta, normal, como cualquier otra mujer. Tejanos y una chaqueta.
Pasa desapercibida…
Le abre la puerta y ella sube al coche. No se besan, La conocen ahí.
Se alejan.
Gracias Marco , por dedicarme estas palabras en tu blog